Infección en las piernas: señales que no deben confundirse con “mala circulación”

Una pierna roja, caliente, hinchada y dolorosa puede parecer inicialmente un problema de circulación o una simple irritación. Sin embargo, en algunos casos estos cambios pueden deberse a una infección de la piel y de los tejidos que se encuentran debajo, como la celulitis bacteriana.

Reconocerla a tiempo es importante porque algunas infecciones pueden avanzar si no reciben el tratamiento adecuado.

¿Cómo puede comenzar una infección?

Las bacterias pueden entrar a través de pequeñas heridas, rasguños, picaduras, grietas entre los dedos, úlceras o lesiones que aparentemente no parecen importantes.

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La zona afectada puede comenzar a presentar enrojecimiento, aumento de temperatura, hinchazón, sensibilidad y dolor. En ocasiones el área roja aumenta progresivamente de tamaño.

También pueden aparecer fiebre, escalofríos o sensación general de enfermedad.

Diabetes: una razón para prestar especial atención

Las personas con diabetes deben vigilar cuidadosamente sus piernas y, especialmente, sus pies.

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Con el tiempo, la diabetes puede afectar los nervios y disminuir la sensibilidad. Esto significa que una pequeña herida puede pasar inadvertida.

Además, los problemas vasculares asociados pueden dificultar la cicatrización en algunas personas.

Por eso una ampolla, cortadura o herida en un pie diabético que comienza a enrojecerse, hincharse o producir secreción no debería tratarse únicamente con remedios caseros.

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No todo enrojecimiento significa infección

Existen otros problemas que pueden producir síntomas parecidos.

La dermatitis, insuficiencia venosa, reacciones alérgicas, lesiones e incluso un coágulo sanguíneo pueden causar hinchazón o cambios en la piel.

Precisamente por eso es importante valorar el conjunto de síntomas en lugar de asumir que cualquier pierna hinchada necesita antibióticos.

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Cuidado con ajo, limón, alcohol y otras mezclas

Aplicar sustancias irritantes sobre una herida puede empeorar el daño de la piel.

Ajo crudo, limón, alcohol, bicarbonato, aceites esenciales concentrados y otras preparaciones caseras no sustituyen el tratamiento de una infección bacteriana.

Cuando existe una infección que requiere antibióticos, el tratamiento debe ser seleccionado adecuadamente. Tampoco conviene tomar antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores.

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Señales que requieren atención rápida

Una zona roja que se expande rápidamente, dolor intenso, fiebre, pus, ampollas importantes, piel que cambia a un tono oscuro o una herida que empeora son motivos para buscar atención médica.

También merece atención una pierna que se hincha repentinamente mucho más que la otra, especialmente si existe dolor. Si además aparece falta de aire o dolor en el pecho, se necesita atención de emergencia.

En conclusión

Una infección en la pierna puede comenzar con una lesión aparentemente pequeña y después extenderse.

La vigilancia es especialmente importante en personas con diabetes, problemas de circulación o heridas que tardan en cicatrizar.

Mantener las heridas limpias y buscar valoración cuando aparecen calor, dolor, hinchazón o enrojecimiento progresivo resulta mucho más seguro que intentar “sacar la infección” mediante mezclas caseras.