Los cambios urinarios se vuelven más frecuentes con la edad. Algunos hombres comienzan a notar que el chorro pierde fuerza, tardan más en comenzar a orinar o necesitan levantarse varias veces durante la madrugada.
La hiperplasia prostática benigna (HPB) puede estar detrás de estas molestias, pero los hábitos cotidianos también pueden hacer que ciertos síntomas se noten más.
1. Beber demasiado líquido justo antes de dormir
Mantener una hidratación adecuada durante el día es importante. Sin embargo, concentrar una gran cantidad de líquidos durante las últimas horas de la noche puede aumentar las visitas al baño.
Dengue y plaquetas bajas: ¿agua de coco con limón realmente ayuda?Esto también ocurre con las infusiones naturales.
Tomar dos o tres tazas de un supuesto “té para la próstata” antes de acostarse puede terminar aumentando la producción de orina durante la madrugada, aunque la bebida sea natural.
La próstata no necesita ser lavada con grandes cantidades de agua.
Mira Tambien:
Agua de coco y limón durante el dengue: hidratación sí, “subir las plaquetas” no está garantizado2. Consumir mucha cafeína
Café, bebidas energéticas y algunas otras bebidas contienen cafeína.
En determinadas personas puede aumentar la urgencia y frecuencia urinaria, haciendo más incómodos los síntomas que ya existen.
Esto no significa que todos los hombres con próstata agrandada tengan que eliminar completamente el café. La tolerancia individual importa, y observar si los síntomas cambian al modificar el consumo puede aportar información útil.
Mira Tambien:
Próstata y presión arterial: una relación que muchos hombres pasan por alto después de los 503. Ignorar el estreñimiento
Puede parecer que intestino y próstata no tienen relación, pero se encuentran en una zona anatómica muy cercana.
El estreñimiento importante puede aumentar la sensación de presión y empeorar determinadas molestias urinarias.
Consumir suficiente fibra, mantenerse activo y beber cantidades apropiadas de líquido durante el día favorece el funcionamiento intestinal.
Mira Tambien:
Papaya, limón y parásitos intestinales: ¿un jugo realmente puede “desparasitar” el organismo?Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales pueden contribuir mucho más que depender de una receta “detox”.
4. Pensar que cada visita al baño es culpa de la próstata
Este es uno de los errores más frecuentes.
Un hombre puede tener una próstata agrandada y al mismo tiempo presentar otro problema que aumente la producción de orina.
Mira Tambien:
Té de cáscara de naranja agria: digestión, sueño y metabolismo, ¿qué beneficios son reales?La diabetes es un ejemplo importante. Cuando la glucosa está muy elevada, pueden aparecer mucha sed y producción abundante de orina.
Por eso, si además de levantarte frecuentemente durante la noche notas que estás orinando grandes cantidades y tienes mucha sed, conviene considerar también cómo se encuentra la glucosa.
5. Buscar una planta que “desinflame” la próstata rápidamente
Cebolla, ajo, perejil, remolacha, clavo, jengibre y diferentes semillas aparecen constantemente en recetas para la próstata.
Muchos de estos alimentos pueden formar parte perfectamente de una alimentación saludable.
Lo que no pueden garantizar es reducir una próstata agrandada en una noche, limpiar la vejiga o recuperar inmediatamente la fuerza del chorro urinario.
Cuando la HPB produce síntomas importantes existen tratamientos específicos. La elección depende de la intensidad de las molestias, el funcionamiento de la vejiga y otros aspectos de la salud.
Un cambio que merece atención: no poder vaciar la vejiga
No todos los síntomas prostáticos tienen la misma importancia.
Un chorro progresivamente más débil merece evaluación, pero existe una situación especialmente importante: sentir una necesidad intensa de orinar, tener la vejiga llena y ser incapaz de expulsar la orina.
Eso puede corresponder a una retención urinaria aguda y requiere atención médica urgente.
Cuidar la próstata no significa buscar una “limpieza”
La próstata no acumula toxinas que deban eliminarse con infusiones.
Después de los 50, prestar atención al patrón de orina, controlar la glucosa cuando corresponde, mantenerse físicamente activo y consultar cuando los síntomas persisten puede resultar mucho más útil que cambiar continuamente de remedio casero.
Y aunque la HPB es frecuente con el envejecimiento, tener problemas importantes para orinar no debería aceptarse simplemente como algo inevitable de hacerse mayor.
