La salud no siempre se refleja en cómo te sientes
Muchas personas creen que mientras no tengan dolor, mareos o molestias importantes, su organismo está funcionando perfectamente.
Sin embargo, algunas condiciones de salud pueden desarrollarse durante años sin producir síntomas evidentes.
La presión arterial elevada, las alteraciones del colesterol y las primeras etapas de determinadas enfermedades renales son ejemplos de problemas que pueden pasar desapercibidos.
Mira Tambien:Mujer aparece junto a agentes de seguridad y una gran cantidad de dinero: imagen genera interrogantes sobre un posible operativoPor esta razón, cuidar la salud no consiste únicamente en prestar atención a las molestias físicas. También implica conocer los factores de riesgo, mantener hábitos adecuados y realizar controles preventivos cuando corresponda.
Después de los 40 años, estos cuidados adquieren especial importancia porque el riesgo de algunas enfermedades crónicas aumenta con la edad.
Pequeñas decisiones cotidianas pueden influir en la salud cardiovascular, metabólica y renal a largo plazo.
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Fotografía de Donald Trump junto a un vehículo desata rumores sobre su salud: qué muestra realmente la imagen1. Consumir demasiada sal sin darte cuenta
El sodio es un mineral necesario para diferentes funciones del organismo.
Sin embargo, consumirlo en exceso puede contribuir al aumento de la presión arterial.
Una parte importante del sodio que consumimos puede encontrarse en alimentos procesados.
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Próstata y diabetes: dos problemas diferentes que pueden compartir síntomas y afectar la calidad de vidaEntre ellos están los embutidos, las sopas instantáneas, las salsas comerciales, algunos panes y los productos enlatados.
Por eso, no basta con reducir la cantidad de sal que agregamos al cocinar.
También es importante revisar las etiquetas nutricionales.
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Utiliza hierbas aromáticas, ajo, cebolla y otras especias para dar sabor a las comidas.
Elige productos con menor contenido de sodio cuando sea posible.
La Organización Mundial de la Salud recomienda para los adultos consumir menos de 2 gramos de sodio al día, equivalentes aproximadamente a 5 gramos de sal.
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El “efecto doble” que puede confundir a muchos hombres: próstata y diabetesLas personas con determinadas enfermedades pueden necesitar recomendaciones individualizadas.
2. Permanecer sentado durante demasiadas horas
El cuerpo humano necesita movimiento.
Pasar muchas horas sentado puede relacionarse con un mayor riesgo de problemas metabólicos y cardiovasculares, especialmente cuando se combina con poca actividad física.
Esto no significa que trabajar sentado provoque inevitablemente una enfermedad.
Sin embargo, reducir el tiempo sedentario y realizar actividad física regular puede beneficiar la salud.
¿Qué puedes hacer?
Si tu trabajo requiere permanecer sentado, procura levantarte y moverte periódicamente.
Caminar durante algunos minutos, utilizar las escaleras cuando sea apropiado y realizar actividades físicas adaptadas son formas de incorporar movimiento.
3. Dormir menos de lo necesario
El sueño participa en procesos relacionados con la memoria, el metabolismo y la regulación de diferentes funciones corporales.
Dormir insuficientemente de manera habitual puede afectar la concentración y el bienestar.
También se ha relacionado con un mayor riesgo de determinadas enfermedades crónicas.
La mayoría de los adultos necesita al menos siete horas de sueño por noche, aunque las necesidades individuales pueden variar.
¿Qué puedes hacer?
Mantén horarios regulares para acostarte y levantarte.
Reduce las distracciones antes de dormir y procura que la habitación tenga condiciones cómodas.
Si roncas intensamente, presentas pausas respiratorias durante el sueño o tienes somnolencia excesiva durante el día, consulta a un profesional.
4. Consumir bebidas azucaradas con frecuencia
Los refrescos y otras bebidas con azúcares añadidos pueden aportar cantidades importantes de calorías.
Su consumo frecuente se ha relacionado con un mayor riesgo de aumento de peso y diabetes tipo 2.
Además, las bebidas azucaradas suelen aportar poca fibra.
¿Qué puedes hacer?
Prioriza el agua como bebida habitual.
También puedes consumir bebidas sin azúcar añadida, según tus necesidades y preferencias.
Las frutas enteras suelen ser una mejor opción que los jugos para obtener fibra.
5. Ignorar la presión arterial
La hipertensión arterial es una condición frecuente que puede desarrollarse sin síntomas.
Por eso, algunas personas descubren que tienen presión elevada durante un chequeo médico.
Cuando permanece sin control, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y daño renal.
¿Qué puedes hacer?
Mide tu presión arterial periódicamente.
Si tienes hipertensión diagnosticada, sigue el tratamiento indicado.
No suspendas medicamentos únicamente porque te sientas bien.
6. Descuidar el colesterol
El colesterol cumple funciones importantes en el organismo.
Sin embargo, las concentraciones elevadas de colesterol LDL pueden contribuir a la formación de placas en las arterias.
Este proceso, conocido como aterosclerosis, puede aumentar el riesgo cardiovascular.
El colesterol elevado generalmente no provoca síntomas evidentes.
¿Qué puedes hacer?
Realiza los análisis recomendados por tu médico.
Mantén una alimentación equilibrada y actividad física regular.
Cuando se indican medicamentos para reducir el colesterol, deben utilizarse siguiendo las instrucciones profesionales.
7. Utilizar analgésicos con demasiada frecuencia
Algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno y el naproxeno, pueden afectar la función renal en determinadas circunstancias.
El riesgo puede ser mayor en personas con enfermedad renal, deshidratación, insuficiencia cardíaca o que utilizan ciertos medicamentos.
Esto no significa que estos analgésicos sean siempre peligrosos.
Sin embargo, utilizarlos frecuentemente sin orientación médica puede aumentar los riesgos.
¿Qué puedes hacer?
Respeta las dosis e indicaciones.
Si necesitas analgésicos de manera frecuente, consulta para investigar la causa del dolor.
8. No prestar atención a la glucosa
La glucosa es una fuente importante de energía para las células.
Sin embargo, cuando sus concentraciones permanecen elevadas durante mucho tiempo, pueden producirse complicaciones.
La diabetes tipo 2 puede desarrollarse gradualmente.
Algunas personas no presentan síntomas durante las primeras etapas.
¿Qué puedes hacer?
Consulta si necesitas pruebas de detección según tu edad y factores de riesgo.
Mantén una alimentación equilibrada y realiza actividad física.
Si ya tienes diabetes, sigue el plan de tratamiento recomendado.
9. Descuidar la hidratación
El agua es esencial para mantener las funciones normales del organismo.
La deshidratación puede aparecer cuando la pérdida de líquidos supera su consumo.
Entre las posibles señales se encuentran sed intensa, boca seca, orina concentrada y mareos.
Sin embargo, estos síntomas también pueden tener otras causas.
¿Qué puedes hacer?
Consume líquidos de acuerdo con tus necesidades.
El clima, la actividad física y las condiciones médicas pueden modificar la cantidad apropiada.
Las personas con ciertas enfermedades cardíacas o renales pueden necesitar restricciones de líquidos.
10. Evitar los chequeos médicos porque te sientes bien
Algunas enfermedades no provocan molestias durante sus primeras etapas.
Por eso, los controles preventivos pueden ser importantes incluso cuando una persona se siente saludable.
Las evaluaciones apropiadas dependen de la edad, los antecedentes familiares y los factores de riesgo.
No todas las personas necesitan los mismos análisis.
¿Qué puedes hacer?
Habla con un profesional sobre la medición de presión arterial, los análisis de glucosa, el colesterol y otras pruebas preventivas que correspondan.
¿Cómo se relacionan el corazón y los riñones?
El corazón y los riñones mantienen una relación estrecha.
El corazón bombea sangre hacia los órganos.
Los riñones filtran la sangre, eliminan productos de desecho y participan en la regulación de líquidos y presión arterial.
Cuando la presión arterial permanece elevada durante mucho tiempo, puede afectar los vasos sanguíneos de los riñones.
A su vez, determinadas enfermedades renales pueden dificultar el control de la presión arterial.
Por eso, proteger la salud cardiovascular también es importante para el bienestar renal.
¿Qué señales pueden indicar que necesitas una evaluación?
Algunas molestias que merecen atención incluyen:
- Hinchazón persistente en pies y tobillos.
- Fatiga que no mejora con el descanso.
- Cambios importantes en la frecuencia urinaria.
- Sed excesiva.
- Dificultad para respirar durante actividades habituales.
- Mareos frecuentes.
- Pérdida de peso inexplicada.
- Dolor persistente o síntomas que empeoran.
Estas manifestaciones pueden tener diferentes causas y no permiten establecer un diagnóstico sin evaluación.
La enfermedad renal temprana, la hipertensión y el colesterol elevado también pueden estar presentes sin síntomas.
¿Qué alimentos pueden ayudar a mantener una alimentación cardioprotectora?
Una dieta saludable puede incluir vegetales, frutas enteras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteínas apropiadas.
Avena
Aporta fibra soluble, incluida una sustancia conocida como betaglucano.
Su consumo como parte de una alimentación equilibrada puede contribuir a reducir el colesterol LDL.
Habichuelas y lentejas
Contienen fibra, proteínas vegetales y diferentes minerales.
Pescado
Proporciona proteínas y, dependiendo de la especie, ácidos grasos omega-3.
Vegetales verdes
Aportan fibra, vitaminas y otros nutrientes.
Aceite de oliva
Contiene principalmente grasas insaturadas.
Puede utilizarse en cantidades moderadas como parte de una alimentación equilibrada.
Ninguno de estos alimentos sustituye el tratamiento de la hipertensión, la diabetes o la enfermedad renal.
Receta saludable: pollo con habichuelas, auyama y vegetales
Esta preparación es una opción para una comida equilibrada.
Ingredientes para cuatro porciones
- 500 gramos de pechuga de pollo.
- Dos tazas de habichuelas cocidas sin exceso de sal.
- Dos tazas de auyama cortada en cubos.
- Una zanahoria grande.
- Un pimiento.
- Dos tomates.
- Media cebolla.
- Dos dientes de ajo.
- Dos cucharaditas de aceite de oliva.
- Orégano y perejil al gusto.
- Agua suficiente.
Preparación paso a paso
- Lava cuidadosamente los vegetales.
- Corta la auyama y la zanahoria en cubos pequeños.
- Pica el tomate, la cebolla y el pimiento.
- Coloca una cucharadita de aceite de oliva en una olla.
- Añade la cebolla y el ajo.
- Incorpora el pollo cortado en trozos.
- Cocina hasta que comience a dorarse ligeramente.
- Agrega los vegetales y una pequeña cantidad de agua.
- Cocina a fuego medio.
- Añade las habichuelas previamente cocidas.
- Incorpora el orégano y el perejil.
- Continúa la cocción hasta que el pollo alcance una temperatura interna segura de 74 °C.
- Añade la cucharadita restante de aceite de oliva.
- Divide en cuatro porciones y sirve.
¿Qué nutrientes aporta?
El pollo proporciona proteínas.
Las habichuelas contienen fibra y proteínas vegetales.
La auyama y la zanahoria aportan carotenoides.
Los tomates proporcionan vitamina C y otros compuestos vegetales.
Esta preparación puede formar parte de una dieta saludable, aunque las personas con enfermedad renal avanzada pueden necesitar ajustes específicos de proteínas, potasio y otros nutrientes.
¿Qué debes saber sobre los remedios caseros para limpiar los riñones?
En redes sociales circulan recetas que prometen limpiar los riñones utilizando limón, perejil, bicarbonato y diferentes plantas.
Sin embargo, no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que estas mezclas eliminen enfermedades renales.
Algunas preparaciones herbales pueden interactuar con medicamentos o resultar perjudiciales para personas con determinadas condiciones.
Los riñones saludables realizan sus funciones de filtración sin necesitar bebidas desintoxicantes.
Cuando existe enfermedad renal, el tratamiento depende de la causa y del grado de afectación.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener presión alta sin sentir nada?
Sí. La hipertensión frecuentemente no provoca síntomas evidentes.
Por eso, medir la presión arterial es importante.
¿Tomar mucha agua limpia los riñones?
Mantener una hidratación adecuada contribuye al funcionamiento normal del organismo.
Sin embargo, beber cantidades excesivas de agua no elimina enfermedades renales y puede resultar perjudicial en determinadas circunstancias.
¿El colesterol elevado causa mareos?
El colesterol elevado generalmente no produce síntomas directos.
Los mareos pueden tener numerosas causas y requieren evaluación cuando son frecuentes.
¿Caminar todos los días beneficia al corazón?
La actividad física regular puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular.
La intensidad y duración apropiadas dependen de las condiciones individuales.
¿Es necesario tomar vitaminas para proteger los riñones?
No todas las personas necesitan suplementos.
Algunos productos pueden resultar perjudiciales cuando existe enfermedad renal.
Por eso, conviene consultar antes de utilizarlos.
¿Cuándo debes buscar atención médica urgente?
La aparición de dolor intenso en el pecho, dificultad respiratoria grave, debilidad repentina de un lado del cuerpo, alteraciones súbitas del habla o pérdida de conciencia requiere atención de emergencia.
También debe buscarse evaluación urgente ante una disminución marcada y repentina de la producción de orina, especialmente cuando se acompaña de otros síntomas importantes.
Conclusión: cuidar tu salud comienza con las decisiones de cada día
El corazón, los riñones y el metabolismo cumplen funciones esenciales para el organismo.
Algunas enfermedades que los afectan pueden desarrollarse sin provocar síntomas durante mucho tiempo.
Por eso, la prevención debe incluir hábitos saludables y controles médicos adecuados.
Reducir el exceso de sal, mantener actividad física, evitar el tabaco y controlar la presión arterial son medidas importantes.
También conviene prestar atención a la glucosa, el colesterol y el uso responsable de medicamentos.
Cuidar tu cuerpo después de los 40 no significa vivir preocupado por las enfermedades, sino adoptar hábitos que ayuden a proteger tu salud durante muchos años.
Aviso médico: Este artículo tiene fines educativos e informativos. No sustituye una consulta médica ni constituye un tratamiento para enfermedades cardíacas, metabólicas o renales.
Fuentes de referencia:
- Organización Mundial de la Salud — Alimentación saludable: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
- MedlinePlus — Presión arterial alta: https://medlineplus.gov/spanish/highbloodpressure.html
- MedlinePlus — Enfermedades de los riñones: https://medlineplus.gov/spanish/kidneydiseases.html
- Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales: https://www.niddk.nih.gov
- Asociación Estadounidense del Corazón: https://www.heart.org