Los riñones trabajan las 24 horas. Filtran la sangre, eliminan productos de desecho mediante la orina y participan en el equilibrio de líquidos, minerales y otras funciones importantes del organismo.
El problema es que una alteración renal puede avanzar durante bastante tiempo sin producir molestias evidentes. Por eso, esperar a sentir dolor para comenzar a cuidar los riñones no siempre es una buena estrategia.
El riñón no siempre avisa con dolor
Existe la creencia de que un problema renal necesariamente provoca dolor fuerte en la espalda. No siempre ocurre así.
Lo que la orina puede revelar sobre tus riñones: cambios que no conviene ignorarAlgunas enfermedades renales crónicas pueden desarrollarse silenciosamente. Cuando aparecen manifestaciones, estas pueden ser poco específicas y confundirse con otros problemas.
Por eso son importantes los controles médicos, especialmente en personas con factores que aumentan el riesgo.
Dos enemigos importantes: diabetes y presión alta
La glucosa y la presión arterial merecen especial atención cuando hablamos de los riñones.
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Limón con sal en la habitación: ¿realmente cambia tu salud mientras duermes?Con el tiempo, una diabetes mal controlada puede afectar los pequeños vasos sanguíneos que participan en la filtración renal.
La hipertensión mantenida también puede dañar progresivamente esos vasos. A su vez, cuando los riñones pierden parte de su capacidad para regular líquidos y otras funciones, controlar la presión puede hacerse más complicado.
Esta relación explica por qué una persona con diabetes o hipertensión debería prestar atención a su salud renal incluso cuando se siente perfectamente bien.
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El truco del limón con sal durante la noche: lo que ocurre después de dejarlo varias horas¿Orinar mucho significa que los riñones están funcionando mejor?
No necesariamente.
Una persona con glucosa muy elevada puede comenzar a producir más orina porque el organismo intenta eliminar parte del exceso de glucosa. Esto puede acompañarse de mucha sed.
Por otro lado, diferentes medicamentos, bebidas y condiciones también pueden modificar la cantidad de orina.
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Té de clavo de olor: seis beneficios populares que conviene poner en contextoPor eso orinar frecuentemente no significa que los riñones estén “limpiándose”.
El mito de las bebidas para limpiar los riñones
Agua con limón, perejil, cebolla, ajo, jengibre y distintas infusiones aparecen frecuentemente en recetas que prometen “desintoxicar” o “lavar” los riñones.
Una persona saludable puede consumir muchos de estos alimentos dentro de una dieta normal, pero eso no significa que tengan la capacidad de eliminar una enfermedad renal.
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Cataratas y visión borrosa: por qué ninguna bebida puede “sacarlas” del ojo en 24 horasLos riñones ya forman parte de los sistemas naturales que procesan y eliminan sustancias del organismo. No necesitan una bebida especial de desintoxicación.
Además, cuando una persona ya presenta una enfermedad renal, incluso las cantidades recomendadas de líquidos, sodio, potasio y otros nutrientes pueden necesitar individualizarse.
Más agua tampoco significa más protección
Mantener una hidratación adecuada es importante, pero beber cantidades excesivas de agua con la intención de “lavar” los riñones no ofrece una protección automática.
Las necesidades de líquido dependen de factores como actividad física, temperatura ambiental, alimentación, medicamentos y estado de salud.
En determinadas enfermedades cardíacas o renales, incluso puede ser necesario controlar la cantidad de líquido consumido.
Una estrategia mucho más útil
En lugar de buscar una limpieza renal, tiene más sentido proteger los riñones durante años.
Controlar adecuadamente la glucosa y la presión arterial, moderar el exceso de sodio, mantener un peso saludable, realizar actividad física y seguir correctamente los tratamientos indicados puede contribuir a reducir riesgos.
Cuando existen factores de riesgo, los profesionales de salud también pueden utilizar análisis de sangre y orina para obtener información sobre el funcionamiento renal.
Un órgano silencioso merece atención
Cuidar los riñones no consiste en esperar a que aparezca dolor ni en realizar periódicamente una “desintoxicación”.
Consiste principalmente en proteger los vasos sanguíneos, controlar las enfermedades que pueden dañarlos y detectar alteraciones cuando todavía pueden pasar desapercibidas.
Cambios importantes en la cantidad de orina, sangre visible en la orina, hinchazón persistente o síntomas nuevos merecen valoración médica. Y un dolor intenso acompañado de fiebre, vómitos o un deterioro importante del estado general también requiere atención oportuna.
