Próstata, diabetes y mala circulación: por qué la salud de los riñones también merece atención

Cuando se habla de próstata, diabetes y circulación, normalmente se piensa en problemas independientes. Sin embargo, existe otro órgano que participa de manera importante en este conjunto: los riñones. Estos órganos filtran la sangre, producen la orina y ayudan a regular líquidos, minerales y presión arterial.

Por eso, cuando aparecen cambios urinarios junto con diabetes o hipertensión, conviene mirar el panorama completo.

La próstata puede dificultar la salida de la orina

Con los años, la próstata puede aumentar de tamaño de manera benigna. Debido a su ubicación alrededor de una parte de la uretra, este crecimiento puede dificultar el paso normal de la orina.

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El hombre puede notar que necesita esperar antes de comenzar, hacer más esfuerzo, presentar un chorro más débil o sentir que todavía queda orina después de terminar.

Cuando la obstrucción es importante y permanece sin atender, la vejiga puede tener cada vez más dificultades para vaciarse. Por eso los síntomas persistentes no deberían ignorarse.

La diabetes afecta mucho más que el nivel de azúcar

La glucosa elevada durante períodos prolongados puede dañar pequeños vasos sanguíneos de diferentes órganos, incluidos los riñones.

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Por esta razón, proteger la función renal es una parte fundamental del cuidado de una persona con diabetes.

También es importante recordar que una glucosa demasiado elevada puede aumentar la cantidad de orina. Si un hombre empieza a sentir mucha sed y a producir grandes cantidades de orina, no debería asumir inmediatamente que todo se debe a la próstata.

Presión arterial, diabetes y riñones están conectados

La hipertensión y la diabetes se encuentran entre los problemas que pueden afectar progresivamente la función renal.

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Al mismo tiempo, los riñones participan en mecanismos relacionados con el control de la presión arterial. Esto demuestra por qué resulta tan importante controlar conjuntamente glucosa, presión y salud cardiovascular.

Esperar hasta que aparezcan síntomas evidentes no siempre es una buena estrategia, ya que algunos problemas renales pueden desarrollarse silenciosamente durante bastante tiempo.

¿Y qué sucede con la circulación?

La diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado y el tabaquismo pueden aumentar el riesgo de daño vascular.

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Cuando las arterias que llevan sangre hacia las piernas están afectadas, algunas personas desarrollan dolor o cansancio al caminar que mejora al descansar. En otros casos pueden existir heridas que cicatrizan lentamente.

Sin embargo, el hormigueo o adormecimiento de los pies también puede deberse a daño nervioso relacionado con la diabetes. Por eso “mala circulación” no debería utilizarse como explicación para cualquier molestia en las piernas.

El error de intentar “limpiar los riñones y las arterias”

Limón, ajo, perejil, jengibre, canela y otras plantas aparecen constantemente en recetas que prometen limpiar los riñones, destapar las arterias y reducir la próstata.

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Estos alimentos pueden tener valor nutricional, pero no funcionan como productos de limpieza dentro del organismo.

Tampoco es buena idea intentar eliminar grandes cantidades de líquido mediante preparaciones supuestamente diuréticas. Una persona con enfermedad renal, cardíaca o determinados tratamientos puede necesitar indicaciones específicas sobre líquidos y minerales.

La alimentación saludable puede apoyar al organismo; eso es muy diferente de afirmar que un ingrediente puede reparar órganos dañados.

Cuatro aspectos que vale la pena vigilar

Después de los 50 años, especialmente cuando existe diabetes, resulta útil prestar atención a la glucosa, presión arterial, función renal y cambios en la forma de orinar.

También es importante controlar el colesterol, mantenerse físicamente activo y revisar regularmente los pies cuando existe diabetes.

En conclusión

Una próstata agrandada puede dificultar el vaciamiento de la vejiga, mientras que la diabetes y la hipertensión pueden afectar vasos sanguíneos, nervios y riñones.

Por eso, cuidar próstata, glucosa y circulación también significa prestar atención a la salud renal.

La incapacidad repentina para orinar requiere atención urgente. Asimismo, una disminución marcada de la cantidad de orina, hinchazón importante acompañada de dificultad respiratoria o un pie que repentinamente se vuelve frío, pálido y doloroso son situaciones que necesitan valoración médica rápida.